miércoles, 2 de febrero de 2011

Leído por ahí (4)

Unas citas del escritor y periodista irlandés Sir George Bernard Shaw:



1ª. A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos frecuentemente. Y por las mismas razones.
2ª. La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres le temen tanto.
3ª. No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla que a consumir riqueza sin producirla.
4ª. Un triunfador es aquel que se levanta y busca las circunstancias que desea y si no las encuentra las fabrica.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Reyerta en el Arenal

Lo que hoy vengo a relatar versa sobre lo acontecido en años mozos de nuestro adalid, en uno de los cafés murcianos más típicos de la época, “el Arenal”, sito en las proximidades de la que es hoy La Glorieta de España, por entonces también llamada “El Arenal”, lugar de tertulias y cafés, de corte liberal en la España de la Restauración.

Hallábase nuestro sin par, ya licenciado soldado, en uno de sus primeros permisos de fin de semana, disfrutando de un café mañanero en las mesas del indicado local cuando, entre el bullicio y demás ruidos del constante entrar y salir de gente, se empieza a oír una conversación que sube preocupantemente de volumen sobre las demás; a su vez, el tono pasa de ser cómico y burlesco a exageradamente hostil y agresivo. Para cuando todas las voces se habían callado y todas las miradas buscaban a sus conversadores, Don Carlos, como siempre hierático y frío, apuraba sus magdalenas sumergiéndolas vehementemente en el café con la cucharilla y de éste a la boca sin más trámite.

Terminada la conversación, de la que no nos hemos hecho eco por su grosería y vulgaridad, ambos contertulios, lugareños los dos, comerciante y tratante de ganado, se levantaron violentamente de sus sillas sacando una navaja de sus ropas. El resto de clientes del café, se levantaron de sus mesas apartándose lo máximo de la inminente pelea. Don Carlos, tras finalizar su reconfortante desayuno, y sin apenas inmutarse, se alzó despreocupadamente de su puesto, pese a no ser ajeno a la situación, y se dirigió a los combatientes antes de que empezaran las acometidas de las navajas. El hecho de que nuestro héroe portara todavía el uniforme y las insignias militares sirvió para que las gentes le permitieran moverse y acercarse a los exaltados sin obstaculizarle en lo más mínimo y con todo el respeto a la autoridad que representaban sus ropas.

Una vez puesto frente a ellos, y aún ignorado por éstos, Don Carlos alzó sus manos hasta aprehenderlos fuertemente de la pechera y levantarlos un palmo del suelo a la vez. Los lugareños no daban crédito a lo que estaban viendo y reaccionaron en un ¡ohhhhhhh! ensordecedor; por contra, los combatientes intentaban zafarse de sus fuertes manos en inútiles intentonas de desquite. Transcurridos unos segundos en la posición descrita la cara del joven Don Carlos empezó a ponerse roja brutalmente, sus ojos se abrieron al máximo y empezaban a desorbitarse, el miedo empezaba a palparse en el ambiente, su cabeza entera empezó a temblar, y al tiempo todo su cuerpo. Transcurridos unos segundos, y con la respiración contenida, Don Carlos empezó a abrir su boca temblorosa y lentamente, como si un algo fuera a salir de ella, y cuando llegó a su máxima apertura expelió un monumental erupto que dejó a todos sordos y peinó a los alzados. En su larga salida tuvo tiempo de mirar primero a uno y luego a otro hasta inyectarles un miedo fatal en el cuerpo.

Ni que decir tiene que la monumental bocanada del cálido aire eruptal provenía de lo más profundo de Don Carlos. Miles de partículas de magdalena y salivazos de café fueron expelidos a gran velocidad desde su boca en todas direcciones alcanzando a todos los allí congregados, y sobretodo, a los enfrentados lugareños que tardaron varios días en recobrar la visión completa de ambos ojos.
Una vez terminada la exhibición de almacenamiento torácico de aire Don Carlos soltó a los exaltados que no tardaron en salir corriendo de allí. Por contra, el resto de clientes del café lo miraban admirados y haciendo gestos de agradecida aprobación. Cuando se disponía a marcharse el dueño del local lo paró apoyando una de sus manos en su hombro e indicándole con el brazo hacía una mesa donde le esperaban un enorme tazón de café y nueve magdalenas calientes, hechas del día. Al dirigirlo hacia la silla le sonrió y le espetó ¡Invita la casa!.

viernes, 17 de diciembre de 2010

principios de siglo


La foto nos lleva a fecha incierta de principios de siglo XX. Como podemos advertir, el edificio (ni siquiera podemos llamarlo palacio) dista mucho de ser la morada de nuestro adalid. Y es que por aquella época nuestro Don Carlos no pasaba de ser un bajo y enjuto soldado de un atrasado ejercito "europeo". Corrían años de peligrosa agitación obrera. Un joven Alfonso XIII pronto sería coronado. Por aquel entonces profundo desconocedor de cuan valiosos podían ser los servicios y las virtudes de tan, por aquel entonces, insignificante soldado.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Leido por ahí III

No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos,
de los sin ética. Lo que más preocupa es el  silencio de los buenos. (Martin Luther King).

martes, 30 de noviembre de 2010

Felicidades, don Carlos

Nuestro querido don Caaarlos hoy cumple años. Es su voluntad que su longeva edad siga siendo desconocida para el público en general, misteriosa como hasta ahora. Como regalo al adalid, reproducimos aquí unos versos del inmortal Cervantes, que entendemos vienen a definir a la perfección a nuestro valedor.

Caballero español
Casto en los pensamientos,
honesto en las palabras,
generoso en las obras,
valiente en los hechos,
caritativo en las necesidades,
y mantenedor de la verdad,
aunque le cueste la vida el defenderla. 

(Miguel de Cervantes)

Y como el día es especial, ofrecemos además un especial presente a nuestros lectores: una fotografía  tomada a don Carlos en el día de hoy en una de las estancias del Parador. En este caso, disfrutando de una de sus pasiones, la pintura, y supervisando que todo esté en orden. El cuadro es un regalo que le ha enviado el señor don Jordi De Ciu-Viudes y de las Corvas, marqués del Montseny.


¡Repiquen las campanas! 
¡Disparense salvas en su honor!
¡Loor y gloria al que Murcia todo debe! 
¡Felicidades don Caaarlos! 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Los mejores goles

Hay alguien que metió más goles que Villa en el Mundial.



"Merecemos un gobierno que no nos mienta", (Rubalcaba).

viernes, 19 de noviembre de 2010

Escándalo y vergüenza para los murcianos

Queda para la vergüenza del pueblo murciano lo que sus hábiles dirigentes, en pos de campear una fatal crisis económica, van a hacer para ahorrar los dineros de las arcas públicas. Esta vez, el tijeretazo va directo donde más duele, sobre los discapacitados.

Dieciséis organizaciones que forman parte de la Federación de Asociaciones Murcianas de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Famdif) han dicho que los recortes en los presupuestos de la Comunidad Autónoma, dejarán abandonados a su suerte a 26.000 usuarios y supondrán el despido de 90 trabajadores. Un recorte que significa un 82% con respecto a las ayudas del 2010, lo que nos llevará al final del movimiento asociativo.

Quiero aclarar que la Federación de Asociaciones Murcianas de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Famdif) aglutina distintas asociaciones destinadas a la ayuda y al apoyo de afectados de esclerosis múltiple, fibroquisis quística, hemofilia, enfermos renales y espina bífida, entre otros. Esta Federación, con todo su entramado de Asociaciones, será la que más se va a ver afectada por este MONSTRUOSO RECORTE.

Nada puede repugnarnos más que hacer pasar a estas personas, que tanto necesitan de las Asociaciones, por privarles de ellas para mantener vivo el putiferio autonómico. Eso sí, estas Navidades, luces para la Gran Vía; esta primavera, bando de la huerta y entierro de la sardina; no sé si saldrá adelante el puto areopuerto que nos saldrá por un ojete, seguro; todo esto se me viene ahora a la cabeza, pero entre esto y lo otro y lo de más allá, seguro que todavía me quedaría por citar una eternidad de tontás más en las que nos vamos a dejar la pasta de todos para el lucimiento y la pompa; y mientras tanto, a mirar hacia otro lado, vaya a ser que se nos cruce alguno al que acabamos de dejar sin la asistencia que tanta falta le hacia para tener alguna oportunidad.